Ahora mismo soy uno. Las decisiones precipitadas suelen ser erróneas, muy especialmente en mi caso. Algunas personas tienen la asombrosa habilidad (casi en la categoría de superpoder) de responder rápido y con contundencia y encima acertar. Pero no es mi caso. Soy, lo admito, una auténtica patosa de la resolución.
Y en mi casa me callo. Preferible esconderse en la madriguera que admitir que la he cagado. Aún es pronto para soltar una retahíla de lamentos. Y es que a mi padre nunca le gustó la idea. Cuando se lo comenté -no sé por qué estúpida razón esperaba cierto entusiasmo- me miró con gesto amargo y su silencio fue mucho más expresivo que cualquier palabra que pudiera pronunciar, así que debería irme disimuladamente, sin que nadie
-especialmente él- lo note. Estoy pensando que lo mejor sería salir por la puerta de atrás, sin hacer mucho ruido, de puntillas y con la mano en la boca para asegurarme de no emitir ningún sonido articulado mientras me esfumo ante la penetrante mirada acusadora de los que tienen bien organizadas sus vidas: "Vaga sin rumbo, como un cervatillo huérfano, buscando una teta para mamar entre hembras hostiles. Y cierra la puerta cuando salgas: aquí no hay sitio para que regreses".
Me he equivocado de camino. O sea, he acabado en la fiesta del vecino y no conozco a nadie o he llegado tarde al cine y he tenido que sentarme en la peor butaca. Puedo continuar, sí, con dos cojones. Llegaré a alguna parte, estoy segura. Pero, ¿a dónde? ¿Me interesa probar suerte? ¿Qué clase de destino me aguarda al otro lado? Iker Jiménez, ¡por qué no me respondes!
La cuestión es: cuando te equivocas porque era sencillo taparte los ojos con un velo y no ver más que un entorno borroso y optaste por la solución irresponsable de tomar una ruta a ciegas, ¿tiene realmente sentido continuar por ahí? ¿Conviene recapacitar y considerar que todos los comienzos son difíciles y que no es malo dar una oportunidad a toda senda? ¿Hay que retroceder rápidamente cuando se plantean las primeras difilcutades porque, según la sabia ley de Murphy, todo lo que puede complicarse lo hará?
Cuando cada poro de tu cuerpo grita "NO" y una aguda vocecilla de origen desconocido susurra "SÍ", ¿por qué seguir a la vocecilla? ¿por qué confundir al diablo con el corazón? Cuando tengo que decidir sobre mi futuro siempre escucho esa diminuta voz, punzante como el rabo de Satán, confundiéndome. Necesito tiempo para discernirla, para eliminar ese ruido de fondo de la melodía real, del palpitar verdadero, pero casi siempre he tenido una cuenta atrás presionándome.
Ojalá me equivoque, aunque "todos los pasos son necesarios" sea mi lema.



Todos los pasos son necesarios, sobre todo si eres tú quien decide darlos. Unos versos de don Antonio: Caminante, no hay camino...
En mi opinión, la vocecilla que dice 'sí' es la que acierta.
No, no te equivocas. La vocecilla siempre es el buen camino. Haz lo que quieras hacer, lo que te dicte el instinto o la vocecilla o como quieras llamarlo. No vivas la vida de otro. Yo cometí el error de hacer caso a mis padres e ignorar mi vocecilla ¡y me van a faltar años para dejar de arrepentirme de ello!
Ahora estoy más tranquila y lo percibo todo con más nitidez, sin miedo, no sé si es porque me he relajado o si de verdad veo la luz. Ayer estaba muy mosqueada con mi futuro, sí. Si es que esa vocecilla está en mi interior, claro, pero no sé si pretende ser mi conciencia o mi destrucción, la verdad.
Besinhos a ambos!!
Bueno..., creo que tienes tiempo para equivocarte todavía...
Conozco a gente que hasta los 30 no sabía su futuro, y 5 años después tiene su vida más o menos resulta.
Así, que con 26 aun tienes tiempo, incluso de estudiar otra carrera, meterte en una ong, ser politica ...o cualquier cosa, incluso paleontologa.
El diablo siempre fue bello, malo y sobre todo, persuasivo.
La conciencia siempre fue buena, justa y sobre todo, difícil de complacer.
El espíritu humano (inquietud, deseo o como quieras llamarlo) siempre estuvo a caballo entre los dos conceptos.
Entonces sobreviene la duda:
¿Qué es lo que más deseas hacer? ¿Qué es lo que te pide el cuerpo? ¿Dónde ves más futuro? ¿Qué es lo que de verdad te gusta?
Ahora, intenta hacerlo realidad.
¿Que te equivocas? Eres joven y sabrás aprovechar lo bueno que puedas sacar de ello. Somo humanos ¿no?
Los padres siempre dicen que quieren lo mejor para sus hijos, pero sin embargo, en muchas ocasiones no respetan las decisiones que toman estos.
Creo que cada uno tiene que seguir el camino que desea en la vida, y si se equivoca, que importa? No va a ser ni la primera ni la última vez, pero eso también forma parte del aprendizaje de la vida.
Un beso
Sí, Política, supongo que debería estar tranquila. Puedo aún permitirme el lujo de equivocarme y rectificar. Por eso creo que ya no me preocupo demasiado.
Geonauta, bonitas palabras. Y sí, tienes razón. Somos jóvenes y somos humanos. El error forma parte de nuestra vida y es tan necesario como el acierto.
Mary, sí. Eso es lo que quieren los padres, y suelen tener razón, la verdad. Después de 26 años de vida creo que cuando un padre te aconseja, tiene muchas probabilidades de estar haciéndolo bien. Y sí, nosotros tenemos mucho que decir en nuestra propia vida, por supuesto. De hecho, nuestros padres pueden acertar con su consejo, pero nosotros también podemos acertar en nuestra elección. Incluso es posible que acertemos errando.
Besinhos a los tres!!!